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viernes, 11 de mayo de 2012

26.




El otro día vi en S Moda de El País los siguientes datos:

  1. El año pasado las españolas se compraron 216 millones de prendas de corsetería.
  2. En 2011 se vendieron 141 millones de bragas y 56,6 millones de sujetadores.
  3. Una española se compra ropa íntima tres veces al año.
  4. Para ello se gasta 52,2 euros al año.

Leo los datos y me quedo muerta. Teniendo en cuanta que si sólo una parte del conjunto que me compré ayer cuesta lo que se gasta otra mujer en un año, que mi nivel de endorfinas oscila en picos vertiginosos cuando paso cerca de la lencería, y que la culpa que sobreviene después sólo es comparable al placer que me proporciona, me voy dando cuenta de que tengo un grave problema.

jueves, 23 de febrero de 2012

14.


Hace unos años escuchaba a John Frusciante como una posesa quinceañera. Soñaba que me lo encontraba y que nos enamorábamos; o que él se enamoraba de mí, porque yo ya lo estaba de él. Sus canciones hablan de él, pero en realidad me hablan a mí. Son oscuras y sexys de una manera que aún no he llegado a descifrar del todo. Me enfadé cuando descubrí que había compuesto música para 'The Brown Bunny' pero al final no se incluyó en la película, porque también estaba enamorada de Vincent Gallo. Aunque fuera el novio de Cat Power; aunque venda su semen en su web por un millón de dólares; aunque secuestre su última película. O quizás por todo eso.


John Frusciante - ‘Going Inside’
Dir: Vincent Gallo, 2001

martes, 24 de enero de 2012

8.







El sábado madrugué de forma descarada. Aproveché para lanzarme a la calle antes de que el resto de locas madrugadoras invadieran las tiendas al grito guerrero de '¡rebajas!', y hacer esas pequeñas compras que luego siempre me dan tanta pereza. Reconozco que detesto ir de rebajas. Tengo una tolerancia muy baja para las colas y las aglomeraciones; a mí me gusta ir tranquila, relajada, probarme... Pero la verdad es que mi fondo de armario empezaba a escasear ropa interior de batalla, de la de domingo de invierno con pelis malas en el sofá, de la de una vez al mes; la de Bridget Jones. Es posible que mi creciente fascinación-obsesión por la lencería empiece a jugar en mi contra. Sí, confieso: soy una yonqui de la ropa interior de lujo.