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martes, 7 de mayo de 2013

70. Autoedita o Muere



Con un nombre así no podía faltar. Cada día valoro más que la gente haga las cosas por su cuenta, que trate de no depender de nadie. Yo lo intento todo lo que puedo, y reconozco que es difícil. Hace dos semanas, en el Día del Libro, fui a esta acción que se organizó en la puerta de la tienda Graphic Books. Consistía en un intercambio, o trueque, de fanzines y material autoeditado. Me sorprendió y me agradó ver cómo según caía la noche el sitio se iba llenando, y cómo los fanzines iban yendo y viniendo, de mano en mano. Había cosas grandes, pequeñas, buenas, muy buenas y malas, muy malas. Nada nuevo. Pero sobre todo, había mucho. Mucho material, mucha gente con ganas de hacer cosas. Disfruté viendo el baile de personas que se acercaban tímidas a la mesa, a mirar, a coger o a dejar algo. Y también disfruté viendo cómo las cinco copias que llevé de 'Anatomía del Tedio' acabaron desapareciendo. Lo observé desde lejos y vi cómo lo hojeaban, cómo algunos dudaban y por fin lo devolvían. Vi a alguno muy contento, casi obligando a un amigo a llevárselo; otros lo miraban con indiferencia. Fue un gran placer. Se hicieron de rogar, pero finalmente volaron todas las copias.






Por otro lado, la semana pasada cayó en mis manos el segundo número de Publications for Pleasure, 'Vermouth'. Éste habla de comida, así que ya me tenía ganada. Me encanta lo bien editado que está, con cuánto cariño y gusto. También me ha alegrado encontrarme con nombres conocidos.


Todas las fotos de Autoedita o Muere aquí



lunes, 28 de enero de 2013

58.

Vuelvo con una receta para curar el alma y espantar al monstruo que nos susurra cosas feas al oído las mañanas de domingo. Si al dolor físico le sumas el de espíritu, te espera un día glorioso. Con suerte lo puedes ver pasar desde el sofá, a ritmo de sitcom de a duro, e ignorarle de mala manera. Yo recomiendo meterse entre pecho y espalda algo de lo que luego te vayas arrepentir, porque, un domingo por la mañana, la lista a la que eso va a ir es tan larga que ni lo vas a notar. Al fin y al cabo, saltarme una dieta que nunca empecé tampoco es tan terrible.



martes, 27 de noviembre de 2012

48. Anatomía del tedio

Hoy Le Complot cumple su primer año. Al echar la vista atrás, no termino de creerme que haya llegado hasta aquí. Releo aquellas primeras publicaciones y recuerdo que nunca dejó de parecerme un poco ridículo empezar a escribir en Internet, a volcar mis palabras y mis fotomontajes en algo tan intangible, y a la vez con tanto peso; quizá porque nunca creí que a nadie pudiera interesarle mi vida. También es cierto que apenas cuento nada de ella. Es muy extraña la idea de que gente que no conozco, que seguramente nunca vaya a conocer, encuentre este espacio íntimo, se pare y le dedique unos minutos de su tiempo. Que le guste o lo deteste, que me regale algunas palabras. Puede que, al fin y al cabo, no esté tan equivocada cuando digo, como ya he dicho por aquí, que necesitamos las vidas de los demás para dar sentido a la nuestra. Necesitamos saber que siempre hay alguien al otro lado, aunque nunca le veamos, aunque en el fondo sea mentira. A lo mejor es verdad que nuestra realidad se alimenta de ficción para que levantarnos cada mañana sea un poco menos difícil. Lo que no me imaginé es que yo pudiera ser ese alguien al otro lado.





Llevo un tiempo intentando terminar un proyecto en papel, para probar un formato distinto al blog. He tardado más de lo que imaginaba cuando se me ocurrió, porque no he tenido tiempo, o porque soy una vaga sin perdón, y llega justo a tiempo para celebrar el cumple del blog. Por fin tengo listo ‘Anatomía del tedio’ el primer fanzine de Le Complot. Es pequeñito, para que se pueda llevar en el bolsillo, y es una colección de pequeños fotomontajes y algún texto. Hablan de la soledad, de la infancia, de la ausencia, del deseo. De lo de siempre, vaya, pero en formato take away. Es completamente autoproducido, así que la primera tirada es muy corta; aún así, procuraré ir haciendo más copias poco a poco. Mi intención es dejarlo en sitios que me gusten; en un bar, en una galería, en un banco en la calle, y también regalar copias a amigos y, por qué no, a desconocidos.




domingo, 12 de febrero de 2012

miércoles, 4 de enero de 2012

6.

Me dijeron que el mundo se iba a acabar así que salí en Nochevieja, por si me moría, que me pillara de fiesta y no en la cama como otros años. Pero no pasó nada y sentí una decepción rara; no porque quisiera que pasara, sino porque ya me había acostumbrado a la idea. Empezar el año habiendo gastado dinero como si no hubiera mañana deja un mal sabor de boca al descubrir que sí lo hay, y que ni siquiera valió el esfuerzo. Si por lo menos esto también lo pagara la empresa... Ayer, al recoger unas fotos del laboratorio, descubrí que Turner se había colado en la cámara desechable que compré para la ocasión. La única que merece la pena es una que disparé al cielo sin mirar, a la vuelta a casa. Es lo mejor de la noche, y ocurrió de día.



lunes, 5 de diciembre de 2011

3.

Anoche, por fin, Elena me pasó las fotos de las bolitas de flamenquín que hicimos como terapia paliativa para la resaca; así que ya puedo subirlas junto con la receta; como prometí la última vez. Me sorprende que siga escribiendo esto, y también que mantenga mis promesas. ¿Me estará convirtiendo la blogosfera en una persona más responsable? Ahora sólo le falta darme puntualidad.

Flamenquín 'Hangover'

ingredientes:

Carne de cerdo picada
Jamón
Medio diente de ajo
-Tomillo y perejil
Un chorrito de vino seco de Jerez
Otro de leche
Queso suave (nosotras teníamos provolone)
Salypimienta
Para empanar:
Harina, huevo y pan rallado.


La habilidad que requiere esta receta es la que se le supone al pre-escolar al que apuntan a clase de manualidades, lo que lo convierte en un éxito seguro si queréis servir un entrante apañao cuando venga alguien a casa.
(Nota: Abstenerse y mantenerse a distancia de seguridad personas a dieta.)



Primero se saca la carne de cerdo y se deja templar un poco para que luego se pueda trabajar mejor. No es imprescindible, pero a mí me resulta desagradable meter las pezuñas en un trozo de carne helada. Mientras, en un mortero, se maja bien el ajo (se puede quitar el nervio para evitar, en la medida de lo posible, el aliento de dragón del ajo), con las hierbas, y luego se le añade el vino y la leche. Con un chorrito pequeño de cada vale, que luego no se hacen las bolas...
Se pican un par de lonchas de jamón.
En un bol grande, se añade a la carne de cerdo el majado de ajo, hieras, vino y leche, con el jamón picado. Se salpimenta y se trabaja bien para que se mezclen los ingredientes y los sabores.

El resto es sencillo y perfecto para hacer en equipo, para ese momento de solidaridad post-etílica. Se coge un poco de la mezcla y se le hace un hueco en el centro para meterle el queso. Luego se aprieta bien para que quede compacta y se le da el tamaño de una pelota de golf. Después se pasa por harina, huevo y pan rallado, y a freír en aceite bien caliente.
Nosotras lo acompañamos con un poco de mahonesa de mostaza y albahaca y unas patatas cocidas y doradas en el horno con un poco de aceite de chile, para que no decayera el valor calórico.